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Resfriado en el Gimnasio

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Resfriado en el gimnasio

El resfriado y el gimnasio son perfectamente compatibles

Si te gusta ir al gimnasio todos los días, si te da la vida el subidón de energía que proporciona entrenar, el título de este artículo puede parecerte el de una película de terror. ¡Y no tiene por qué ser así! El resfriado y el gimnasio son perfectamente compatibles. No es necesario que abandones una actividad que, en premio a tu constancia, ya ha hecho mucho por ti: según un estudio del American College of Sports Medicine, las personas que practican ejercicio con regularidad se resfrían con menos frecuencia y los síntomas les duran menos.

De acuerdo también con este estudio, practicar deporte mientras estás resfriado no va a hacer que empeores. Como con todo, hay que emplear el sentido común y no excederse. Si tienes fiebre, congestión pulmonar, te duelen los músculos o vomitas, lo mejor será que hagas reposo. Pero si los síntomas son de cuello para arriba (secreción nasal, dolor de garganta y cabeza, estornudos...), ¡adelante con la actividad física! El ejercicio moderado, de no más del 70% de tu capacidad, mantendrá alto tu estado de ánimo. Con esto y con la ayuda de algún remedio antigripal, el resfriado será mucho más llevadero.

La combinación resfriado y gimnasio no cambia apenas las recomendaciones habituales a la hora de hacer deporte, solo tendrás que poner algo más de esmero:

  • Duerme por lo menos 8 horas, y si son más, mejor. Comenzarás el día con más energía y ayudarás a tu cuerpo a luchar mejor contra los virus.
     
  • Vístete de forma que no pases frío, preferiblemente en varias capas y con tejidos que permitan la transpiración. Lleva una prenda extra con la que abrigarte al acabar de entrenar.
     
  • Hidrátate a conciencia. Bebe antes, durante y después del ejercicio. El resfriado hace que suframos una mayor deshidratación.
     
  • Consume muchos antioxidantes, como las vitaminas A, C y E. Como auxiliares del sistema inmune que son, resultan esenciales para que te recuperes con rapidez.
     
  • Aliméntate bien. Aunque no tengas demasiado apetito, tu cuerpo necesita que sigas aportándole hidratos de carbono, minerales y proteínas suficientes. Toma alimentos fáciles de consumir y sustanciosos, como pechuga de pollo, caldos de verduras, pescado blanco, puré de patatas... Y no olvides la fruta.
     
  • Calienta antes de comenzar. Aumenta la intensidad sólo poco a poco, te permitirá ir descongestionando tus vías respiratorias y evaluar qué tal te sientes.

Sobre todo, no te pases. No olvides que parte de tu energía ya la está usando tu organismo en luchar contra el catarro. Toma algún remedio que alivie tus síntomas del resfriado y disfruta del bienestar y la satisfacción de no perderte tu entrenamiento. Pronto el catarro será sólo un recuerdo y estarás otra vez en el gimnasio ¡al cien por cien!

Fuentes de información:

https://www.acsm.org/docs/current-comments/exerciseandcommoncold.pdf
http://www.sportlife.es/deportes/articulo/consejos-para-hacer-deporte-si...
http://www.vidaysalud.com/diario/ejercicio/puedo-hacer-ejercicio-cuando-...